Buen domingo,
Antes de arrancar quería agradecer a todas las personas que se tomaron el tiempo la semana pasada de mandarme un mensaje.
Leí todo, los veo.
Gracias por cada palabra y el apoyo, me sacaron muchas sonrisas, algunas lágrimas y me llenaron de energía para seguir acá con ustedes cada semana.
Saber que lo que hago (y lo que hace mi equipo, porque no estoy sola acá) los ayuda de alguna forma, es invaluable.
Ahora sí.
Vamos cortito y el pie.
Vivimos en una época en la que es muy fácil consumir contenido e información en exceso.
Antes de internet teníamos que leer libros para descubrir cosas. Pasar horas y horas investigando, filtrando data, aprendiendo de las fuentes.
Ya todos sabemos que hoy en día, para acceder a cualquier cosa que se te ocurra, lo único que tenés que hacer es dar un par de clicks y listo.
Esto no quiere decir que el acceso y el avance tecnológico sean algo malo… no lo son.
El problema está en lo que elegimos consumir, en la información que dejamos que llegue a nuestro cerebro.
Mucha de la información que circula en internet es basura e impacta directamente en cómo nos sentimos y en la perspectiva que tenemos de nuestra vida. Nos genera ansiedad y setea estándares que no están alineados con nuestros propios objetivos o con la vida que queremos vivir.
Todo esta diseñado para eso. Para consumir más y más y que aún así no sea suficiente.
El resultado: Sobrecargamos nuestro cerebro de información que en su mayoría solo ocupa espacio en nuestra sin aportar ningún valor.
Parafraseando a Zig Ziglar:
Tus aprendizajes determinan tu perspectiva. Tu perspectiva determina tu rendimiento, y tu rendimiento determina tu futuro.
Todo lo que consumís día a día en aplicaciones y plataformas a las que regalas gran parte de tu tiempo le está enseñando a tu cerebro cómo funcionar.
Lo bueno es que nuestro cerebro solo puede trabajar con lo que se le da.
Para programarlo para que funcione a tu favor, tenés que eliminar toda la basura.
Consumir menos chatarra y más información que te aporte valor.
Buscá simplificar la ecuación.
Buscá calidad en lugar de cantidad.
Hacé tu priopio filtro y eliminá lo que este de más.
El problema de la sobreinformación es que nos llena de estímulos que nos hacen sobrepensar las cosas, complejizar nuestro día a día, perder el foco de lo que realmente es importante para nosotros.
Asi que acá te dejo a modo recordatorio 5 acciones que podes implementar para simplificar tu vida:
Para poder seguir simplificando tus días te comparto este ejercicio que aplico en mi vida personal y con mi equipo:
Antes de empezar tu semana respondé a esta pregunta:
Si sólo pudieras hacer una de todas las cosas que querés hacer esta semana, ¿Cuál sería?
Ahí tenés que poner tu foco. Esa es tu prioridad estrella.
Una vez que lo hayas cumplido, tu semana se va a sentir ganada.
En linea con todo lo que vengo hablando en este cortito, hace algunas semanas atrás compartimos en mi canal de YouTube este video donde comparto una metodología práctica y accionable para identificar qué acciones en tu día a día te están costando tus resultados.
Son 13 minutos de tu tiempo y van a aportarte mucho valor.
Si te perdiste el episodio de la semana pasada haz click aquí.
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